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Doña Bety ha vivido en Na Bolom por más de 50 años. Ella es hija adoptiva de Trudy y Frans. Siempre, desde que acompañó por primera vez a Trudy y Frans a la Selva Lacandona , cuando cumplió sus 15 años, doña Bety se ha sentido más en casa allá que aquí.

Ahora que es una persona ya mayor, doña Bety decidió regresar a la Selva Lacandona pero, esta vez, para acompañar los Tours que hacemos como cabeza de grupo y como nuestro principal contacto con los lugareños. Los Tours con doña Bety son diferentes. Con más de 50 años visitando esas comunidades, ella es una celebridad entre los lacandones de Najá. En las noches nos sentamos alrededor de la larga mesa de madera tomando chocolate caliente y compartiendo experiencias con los lacandones del lugar que vienen a saludar a doña Bety, quien es una magnífica cocinera y una gran conversadora.

Para más información acerca de los Tours que ofrecemos, contactarse con nuestra coordinadora de Tours (reservations@nabolom.org). Tenemos visitas de 1 a 5 días y ofrecemos también a nuestros huéspedes la posibilidad de organizar su propio Tour a las distintas regiones de Chiapas en función de sus intereses particulares y del tiempo del que dispongan.

Todas las ganancias provenientes de nuestro programa de Tours sirven directamente para apoyar nuestros proyectos culturales y de conservación.

BIOGRAFIA DE DOÑA BETY

Les voy a platicar una pequeña anécdota de cuando fui a la Selva Lacandona por primera vez:

Un día, Don Pancho y Trudy me invitaron, lo que recuerdo, pues era el día de mi cumpleaños. Me sentaron en una banca en el corredor del patio que está junto a la capilla, en medio de ellos dos.  Entonces me preguntaron si me gustaría viajar, y les respondí que sí.  Bueno, dijeron ellos, Tenemos tres opciones para ti, una es conocer la Ciudad de México, otra es ir a San Miguel de Allende y la otra sería la Selva Lacandona.  Este nombre me sonó muy bonito y sentí algo dentro de mi corazón.  Entonces les dije que quería ir a la Selva. Se pusieron contentos y arreglaron el viaje.  Cuando llegamos a Najá me impresionó ver a los Lacandones con su cabello largo y su larga túnica blanca.  El primero que se presentó fue Chankin Viejo; me preguntó quién se iría a caer en el lodo y fui yo la primera que se cayó. Quedé completamente enlodada, tenía mi blusa larga llena de lodo. Trudy me metió al agua con toda mi ropa  mientras ellos estaban muertos de risa. No sabía nadar. Este fue mi primer baño en la Selva, en esa laguna tan bonita.

La Selva es para mí una terapia maravillosa.  Todos los lacandones me conocen muy bien, los niños me dicen abuelita con todo su cariño.

Les ofrezco hospitalidad en el campamento de Trudy y en la Casa Museo Na Bolom,  donde los atenderé como ustedes se lo merecen. Me pongo a sus órdenes. Con mucho afecto,

Beatriz Mijangos