El legado de Trudi: conservación, reforestación y cambio climático

Gertrude expuso incansablemente la problemática de la deforestación en la Selva Lacandona y en distintas regiones de Chiapas. En 1969, dirigió cartas a periódicos locales y nacionales para denunciar la tala de antiguos sauces en San Cristóbal de Las Casas, atribuida a trabajos de la Comisión Federal de Electricidad.

Dos años después, en 1971, un incendio afectó el emblemático Cerrito de San Cristóbal. Trudi, acompañada por colaboradores de NA BOLOM, participó en la recuperación de la zona mediante la plantación de árboles provenientes del vivero de la institución, que en aquel entonces también funcionaba como un espacio donde la población podía obtener ejemplares para sembrar y contribuir al cuidado de la ciudad.

Cuentan que quienes venían a solo boles eran cuestionados por Trudi, con esa voz fuerte e imponente que la caracterizaba: «¿Para qué los quieres? ¿A dónde los vas a llevar? No se los puedo dar a cualquiera pues ellos son mis hijos».

Trudi fallece el 23 de diciembre de 1993, dejando recuerdos de momentos felices y muchas enseñanzas. Trudi no pudo tener hijos, sin embargo el principal legado que dejó es su labor el cuidado de los árboles, la producción de viveros y reforestación de bosques, todos los árboles que con esfuerzo cultivamos y sembramos lo hacemos pensando en ella.

Programa de Cambio Climático

Desde 1972, NA BOLOM ha impulsado acciones de reforestación y conservación de los bosques en Chiapas, trabajando de manera cercana con comunidades de la región. Este compromiso forma parte de un legado de protección ambiental que continúa vigente hasta nuestros días.

A lo largo de los años, el trabajo de NA BOLOM ha incluido la producción de plantas, la recuperación de especies nativas, la reforestación y el acompañamiento a comunidades interesadas en fortalecer sus propios procesos de conservación.

Un vivero que sigue dando vida

Actualmente, NA BOLOM continúa con la reproducción de árboles y plantas nativas que son destinados a acciones de reforestación en la región. A través de nuestro vivero se producen especies propias de los ecosistemas de Chiapas, contribuyendo a la recuperación de áreas forestales y a la conservación de la biodiversidad.

Parte de este trabajo consiste en la recolección y germinación de semillas de especies regionales, así como en el cuidado y reproducción de árboles que han ido disminuyendo en algunas zonas, entre ellos romerillo, aile, roble, encino y ciprés, además de diversas especies frutales.

Este esfuerzo mantiene vivo el espíritu de Trudi y de quienes, desde los primeros años de NA BOLOM, entendieron que sembrar un árbol también significa cuidar el futuro. Cada planta que crece en nuestro vivero puede convertirse en parte de una nueva historia de conservación y reforestación en Chiapas.