Desde su llegada a México, mostró interés en la arqueología, aunque su vocación por las exploraciones datan de sus años de juventud como miembro del club de exploradores de Copenhague. En 1922 realizó su primer trabajo como arqueólogo autodidacta en Lagartero (Macuspana, Tabasco). En 1923 tuvo su primer encargo como explorador en Palenque por parte del recién creado Instituto Nacional de Antropología e Historia y desde entonces nunca dejó de viajar. No se cuenta, lamentablemente, con un catálogo completo de los viajes realizados por Frans Blom, principalmente por el celo con que las universidades de Tulane y California han tratado los documentos que obran en su poder previos a su salida definitiva de los Estados Unidos en 1941. No obstante, iremos documentando en este sitio cada uno de sus viajes y los documentos con los que cuenta el archivo de su biblioteca en Na Bolom y lo que podamos ir recopilando con la voluntad de nuestros amigos.

Expediciones arqueológicas de Frans Blom

Mapa de Palenque, 1955.

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La Asociación cuenta con los diarios de expedición de Frans Blom a partir de 1941, además de la colección de los mapas que hizo a partir de su llegada a México.

 

Este mapa tiene especial importancia porque se puede apreciar, además de los datos geográficos que permitieron a nuestro estado contar con un primer mapa en el año 1960, las rutas que siguió en cada una de sus expediciones a partir de su regreso a México.

 

Marcadas en verde, las líneas indican el recorrido y el año en que se realizó el viaje, hasta 1955. Los viajes realizados entre 1922 y 1940 están en posesión de las universidades de Tulane y de California  en las bibliotecas del Middle American Research Institute (MARI) y Bancroft  respectivamente.

 

Existe una copia de ese mapa en Na Bolom, donde aparecen señaladas con un marcador las rutas de todos los viajes que Blom realizó por aquella parte de Chiapas. Las marcas, rojas y gruesas, siguen el curso del Jataté, el Lacanhá, el Santo Domingo, el Usumacinta, atraviesan las lagunas de Miramar y Metzabok, pasan por Bonampak, llegan hasta San Román, pero no penetran en el corazón de Tzendales.

Tzendales, la gran ciudad maya perdida

Carlos Tello Díaz 

Palenque, 1922

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El primer viaje lo realizó en abril, todavía como líder explorador de la compañía de petróleos "El Águila", para la que trabajaba. En octubre logró volver luego de que Don Manuel Gamio lo contratara, convencido de que el joven explorador tenía potencial para coordinar los primeros trabajos arqueológicos realizados en el sitio.

Durante su estancia de dos meses escribió su famoso diario epistolar para su madre "En el país de los grandes bosques". Relata no sólo su pasión por su trabajo diario a cargo de la exploración del sitio, sino su fascinación por su nuevo trabajo. Concluyó su trabajo con un minucioso ensayo que fue publicado por el INAH en 1982 "Las ruinas de Palenque, Xupá y El Encanto".

 

En 1950 Frans declaró: "dejé un buen salario en la compañía petrolera por un mísero ingreso como científico, pero jamás me he arrepentido".

Su primer plano de Palenque sirvió para determinar la extensión del sitio y las futuras expediciones a cargo del gobierno mexicano.

Uaxactún, 1924

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Dirigida por Sylvanus Morley, la expedición de Uaxactún fue financiada por el Instituto Carnegie pero no contaba con permisos del Gobierno de Guatemala para conducir excavaciones, razón por la cual Frans Blom se limitó a realizar los planos y notas que resultaron de gran importancia para la cultura maya.

 

Mientras elaboraba el plano del sitio con una plancheta, notó que desde la pirámide E-7 se podían ver las cimas de los templos de EI, E-II y E-III con una alineación particular: sugirió que estos edificios tenían una función de observación anastronomica.

 

Después de una serie de mediciones, los arqueólogos del Instituto Carnegie confirmaron que a partir de estas estructuras se podía apreciar la salida del sol alineada con los templos en Equinoccios y Solsticios, y reafirmaron el descubrimiento inicial del sitio propuesto por Frans Blom, concediendo así la base científica que se usó en lo sucesivo para los demás sitios arqueológicos mayas.

 

 

La Venta, 1925

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En 1924 un donante anónimo de la Universidad de Tulane obsequió un donativo para la creación de un centro de investigaciones para estudios mesoamericanos. Frans Blom fue seleccionado para coordinar la primera expedición, para la cual se contrató a Oliver La Farge para que lo asistiera. Partieron de Nuevo Orleans el 19 de febrero de 1925 y el resultado de sus hallazgos fue publicado en el libro "Tribes and Temples" de su autoría un año después.

 

La Venta fue el primer descubrimiento de la trascendente expedición y fue de enorme importancia para la cultura olmeca.

Uxmal, 1930.

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Tres años antes de la Feria Mundial de Chicago,  una expedición organizada por el Middle American Research Institute de la Universidad de Tulane ( MARI)  y dirigida por Frans Blom , pasó tres meses en Uxmal. Su principal objetivo era tomar moldes de las fachadas del Cuadrángulo de las Monjas para una réplica de escala real que se erigió en la Feria Mundial , pero otras investigaciones se llevaron a cabo también ( Blom 1934 ) . Un topógrafo profesional , Robert H. Merrill, preparó un plan preciso del Cuadrángulo de las Monjas y el Templo del Adivino  y un segundo plan en una menor escala, ofreciendo mayor cobertura ( Merrill 1930 ) . Aunque este último estaba lejos de ser completo y no hace más que indicar la ubicación de los distintos grupos centrales y periféricos , lamentablemente, ahora no se pueden encontrar en MARI
 

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