Un tesoro documental (9 de junio #diainternacionaldelosarchivos)

Actualizado: jun 10

Gregorio Vázquez

Encargado Archivos e investigación

fototeca@nabolom.org






Fuera de los conceptos y definiciones aceptadas sobre los archivos que exploran espacio, condiciones y actividades, debemos entender al archivo como una caja fuerte que resguarda un gran tesoro: la memoria.

Aunque el proceso legal para la valoración del patrimonio documental fue tardado, en el imaginario común el significado de un escrito se observa en frases como “papelito habla” lo que refuerza en un sentido amplio la utilidad de un documento: confirmar o negar. El ejercicio del investigador consistirá en interrogar la fuente.

En Chiapas una truculenta y movida historia, ha despedazado, separado, quemado y dejado en el olvido los documentos que recuerdan quiénes somos y que hemos hecho. Claro está, que también las diferencias sociales impidieron la valoración y aplicación de la historia escrita. Muchos pueblos y habitantes no pudieron escribir su historia.

Los materiales que sirven para descifrar el paso en el tiempo de los chiapanecos se encuentra fragmentados en archivos públicos e institucionales y un gran grupo de archivos privados conforman ese tesoro documental.



Frans Blom llegado a Chiapas en 1919 y Gertrude Duby en 1943 recorrieron el territorio chiapaneco en sus distintas exploraciones, expediciones, recorridos y proyectos antropológicos y arqueológicos en compañía de académicos de todas partes del mundo. Estos se sumaron a la tarea de documentar el área.

En un edificio ex profeso y con condiciones reguladas, dentro de Na Bolom se conservan en segmentos, por las particularidades del material: fotografías, proyectos, artículos, correspondencia, diarios de viajes, mapas, material audiovisual y una colección arqueológica que permite conocer a los pueblos, sus costumbres, vestimentas, formas de vida, paisajes, construcciones, cambios y transformaciones durante el siglo XX. Aun con una mirada extranjera con cierto impulso de integración y romanticismo Blom y Duby procuraron ser lo más imparciales posibles en los materiales que generaron.

Todo el material constituye memoria visual de los pueblos de los altos de Chiapas comunidades tzeltales y tzotziles Asimismo una cantidad importante de documentos imágenes y audios que visualizan 70 años de la vida, territorio y cambios en la Selva Lacandona.



Aunque no todos los pueblos pudieron escribir su historia, Na Bolom cuenta una parte de ella, el tesoro de la Asociación es compartido, cada habitante tiene su parte, se visualiza en ella, se recuerdan familiares, fiestas, tradiciones, santos y dioses. Se muestra útil para recordarnos nuestro paso en el tiempo.


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